martes, 11 de enero de 2022

SABER PELAR PLÁTANOS…



En cierto modo, yo podría afirmar que probablemente en algún rincón de mi subconsciente, se me ha  quedado grabada la incapacidad que siempre he tenido para pelar un simple plátano.

Ayer observaba con la destreza que un vecino mío, de una forma tan profesional, ejecutaba  esa labor para la cual soy incapaz.

Algo acomplejada le hice el comentario a mi marido, y a renglón seguidas, él me respondió: pero él no sabe manejar una computadora… Recuerda lo que te dijo tu difunta madre, doña Chela.

Con esta expresión trajo a mi presente una conversación del pasado, en la cual yo le dije a mi madre que parecería que yo nunca iba a aprender a pelar un plátano, y su respuesta fue: ¿Para qué quieres aprender eso? ¿Tú vas a ser una pelaplátanos?

Con ese comentario ella cerró ese capítulo, casi nunca me ponía a realizar ese trabajo, y cuando por necesidad yo tenía que hacerlo, nunca criticó el desastre que yo hacía.

Como seres humanos, somos imperfectos, difícilmente podemos hacerlo todo bien, pero Dios nos ha dotado de tantas capacidades, que solo nos resta dar gracias por todas aquellas cosas que sí podemos hacer.

 


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