viernes, 10 de julio de 2015

RECUERDOS DEL AYER



Ayer vino a mi memoria un libro que formaba parte del proceso de alfabetización de todas las personas que pasamos de cincuenta años, claro que muchos de los que lean estos van a fingir no recordarlo para que no salga a flote su edad… Yo no, a mí no me importa.

Se trata de un librito llamado si no me equivoco MANTILLA y recuerdo que era obligatorio para la lectura comprensiva y del mismo siempre leía una historia que en aquel entonces me gustaba mucho: "La historia del niño bien educado".

Se trataba de un chico que tenía varios hermanitos. Un día a su madre se le olvidó ponerle carne en la comida que le sirvió.

Como era tan educado se quedó tranquilito sin protestar, pero en espera, (claro que en esos tiempos si se hubiese atrevido a protestar le hubieran dado par de bofetadas).

De buenas a primeras el perrito de la casa empezó a presionarlo para que le diera comida y el niño educado le dijo:

-¿De qué me pides los huesos si aún no me han dado la carne?

Ese recuerdo me da mucha risa porque pienso que él actuó así debido al terror que en esos tiempos les teníamos a nuestros padres.
Gracias a Dios que los tiempos han cambiado y nosotros también, ahora lo primero que hubiera hecho ese niño tan educado era reclamar sus derechos , exigir igualdad y quizás hasta hubiera llamado al 911…

Si me ponen a elegir entre el niño educado de ayer y el cibernético de hoy me quedo con el último.

sábado, 4 de julio de 2015

PSICOLOGIA MEDICA



Siempre he pensado que en la carrera de medicina debe ser impartida la psicología a lo largo de todo el tiempo que dure la misma.

He visto profesionales toscos, de trato distante, incapaces de sonreír, desconocedores de la palabra empatía, la cual significa ponerse en el lugar del otro.

A veces son inmisericordes a la hora diagnosticar es como si quisieran quitarse un peso de encima, sin pensar que está en juego la estabilidad emocional del paciente.

Si muchos tuvieran conocimientos de psicología estarían plenamente convencidos de que para que un paciente caiga casi muerto ellos no necesitan pronunciar palabras, sólo tienen que hacer un simple gesto.

Recuerdo una vez que siendo una adolescente empecé a votar sangre en abundancia por la nariz y cuando mi madre me llevó a una clinicucha que había por mi barrio el “médico” le dijo que yo estaba grave, que no se explicaba como pude subir la escalera, a pesar de que tenía coágulos que casi me impedían respirar, él le dijo que fuera a buscar el dinero que él iba a cobrar en lo que me limpiaba las fosas nasales, ella luego me comentó que sintió que se iba a caer muerta por la forma en que fue tratada.

El médico a pesar de todas las situaciones duras a que se enfrenta no debe ser inmune al dolor del paciente y debe pensar que en algún momento él puede estar desempeñando el rol de paciente.

viernes, 3 de julio de 2015

LA VELOCIDAD DE LOS PENSAMIENTOS



“Delante del muerto no se puede mencionar misa”, esa era una expresión clásica de mi difunta madre, queriendo afirmar con esto que cuando estamos involucrados en algo sea bueno o no, casi siempre nos damos por aludidos si se menciona un tema parecido.

Tengo una amiga –hermana de la cual recibimos un favor que nos hace que es de beneficio para toda la familia, en días pasados encontré un mensaje en la contestadora donde ella me pedía que la llamara, no sé la razón por la cual percibí su voz preocupada y de manera inmediata pensé que no iba a poder seguir ayudándonos, me asusté grandemente, pero cuando la llamé era para consultarme algo.

Luego de esto le comenté a mi marido que me gustaría saber a qué velocidad viajan los pensamientos en el cerebro, si algún científico lo ha cuantificado, me imagino que la misma debe ser de una rapidez espantosa.

El pensamiento se acelera por ejemplo en el área laboral en algunas ocasiones cuando nuestro superior nos requiere con urgencia, a veces podemos sentir un frio en el corazón y la preocupación de si hicimos algo mal y cuando llegamos descubrimos que nos va a tratar un tema trivial y qué alivio sentimos.

Debido al rápido vuelo de los pensamientos es sano que escuchemos detenidamente lo que las otras personas nos van a comunicar y que no dejemos que nuestro cerebro se precipite tratando de adivinar lo que nos van a decir, ya que esto puede inducirnos a cometer imprudencias.

jueves, 2 de julio de 2015

ANIVERSARIO 50…49



Conozco a una persona especial, alguien a quien quiero mucho, la misma recientemente perdió a su padre.

Cuando fui a darle el pésame regresé muy impresionada por la gran fortaleza que advertí en su madre, con el gran aplomo que dirigía los rezos.

Mi amiga me contó algo que para mí es un testimonio:

Hace unos meses, el pasado año, sus padres anunciaron que cumplirían 50 años de feliz unión matrimonial, en los preparativos se vieron involucrados los hijos demás familiares, compraron souvenires de diferentes tipos, en fin una fiesta a todo dar.

Ya armado todo el evento, el sacerdote de la familia hizo un aparte con la señora y le comentó que no se explicaba cómo a una mujer tan inteligente como ella se le había escapado un detalle de tal magnitud: ¡NO CUMPLIAN 50 AÑOS, ERA EL ANIVERSARIO 49!.

Ni modo, ya el evento estaba armado y continuaron con la celebración, parecería que papá Dios quiso anticipar el aniversario, el señor murió meses después y en la fecha en que realmente debería celebrarse los 50 ya él no iba a estar presente, parecería que esa confusión obedecía a un plan divino…¡Bendito Dios, tuyo es el poder y la gloria … En tus manos estamos!