sábado, 23 de julio de 2022

 

HACKEADA, CAÍ COMO UN ANGELITO

12-7-22

 

Nadie en este mundo puede hacer ostentación de que no le suceden cosas inverosímiles, como decimos los dominicanos: “A cualquiera lo agarran asando batatas”. Eso me sucedió a mí el pasado domingo 10-7-22.

Mientras procedía a chequear los mensajes en mi celular, advertí que, a través de Messenger, una amiga muy apreciada, y a quien hace muchos años no veo, me enviaba un mensaje diciéndome hola, y que necesitaba un favor de mí. A continuación, me daba un número de teléfono, solicitándome que la agregara a WhatsApp.

Emocionada de manera inmediata procedí a hacer lo que supuestamente ella me solicitaba.

 Tan pronto le respondí, me salió un mensaje pidiéndome un código, y pasados unos minutos, recibí una llamada dándome uno, el cual traté de introducir, sin obtener ningún resultado. Más abajo me informaba que recibiría uno nuevo dentro de cuatro horas.

En ese instante mi esposo y yo nos dimos cuenta de que algo andaba mal, se lo comunique a mis hijos, y procedimos a desactivar la cuenta de WhatsApp, observando que tan pronto intentamos descargar otra, no respondía.

¿Conclusión? Mi cuenta fue hackeada, y para resolver en su totalidad, el proceso se toma siete días a partir del momento en que sucedió el evento.

Recomendación: Ser muy cuidadoso con los mensajes que recibimos, aunque supuestamente sean de personas conocidas, pero en lo que se averigua el caso, no tengo WhatsApp .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 30 de mayo de 2022

CUANDO INTENTAMOS CAMBIAR A LOS DEMAS

 



Realmente es muy difícil para los seres humanos entender la “misión imposible” que  enfrentamos, al tratar de lograr que las personas con quienes nos rodeamos dejen de hacer aquellas cosas que nos irritan.

Me considero una persona sumamente planificada, con mucho respeto con el manejo del tiempo, y me irritan sobremanera las personas que pierden la noción del mismo.

Involucrada en la lectura, aprendí que, generalmente, resulta inútil tratar de organizar a los demás, y que, en cuanto a la impuntualidad se refiere, sacan de sus casillas a las personas con las cuales se involucran. No tienen problemas, debido a que ese hábito forma parte de su sistema de vida.

Para estos casos hay dos opciones: adaptarse a su sistema de vida, lo cual, en mi caso, es imposible, o como dicen por mi barrio, “Darle hilo y soltarla en banda” …

No podemos exigir que se comporten como nosotros queremos, debido a que cada cual tiene el derecho a actuar como le plazca, y quienes resulten afectados, siempre tienen la opción de marcharse.

Esa decisión me ha dado mucho resultado con los pacientes, como ya la secretaria está consciente de lo estricta que soy con el horario de mis consultas psicológicas, les advierte que, si se pasan de diez minutos, sin una excusa previa, me retiro a mi casa, sin ningún remordimiento.

 

 


viernes, 11 de febrero de 2022


RENCOR… ¡FUERA!

 Este sentimiento ha sido mi compañero inseparable durante muchos años; siempre tenía grabada en mi mente cualquier comportamiento inadecuado de alguien que, quizás sin proponérselo, me hizo sentir mal.

Esto era una cruz muy pesada, pues además de cargar el disco duro de mi corazón, vivía retroalimentándola, vanagloriándome de que yo nunca olvidaba las cosas malas que alguien me hacía, y recuerdo que cuando niña tuve una “enemiguita”, a la cual dejé de hablarle durante años, y si me pregunto ahora las razones, sinceramente las ignoro.

Una de las cosas más increíbles del rencor es que en ocasiones se convierte en algo personalizado, de uso exclusivo, porque la persona que te causó la herida es posible que ni se acuerde.

Luego de algunos estudios realizados que me indujeron al autoanálisis, decidí, ya que nunca es tarde para eso, trabajarme esa parte tan negativa, que era un obstáculo para poder ayudar a otros a superar algo que yo no había logrado.

Hoy, luego de cerrar algunos capítulos emocionales de mi vida, los cuales lograban que yo viviera repitiéndome mentalmente cosas no socializadas de manera adecuada con la persona involucrada, puedo afirmar con la voz más potente del mundo que realmente me siento liberada, con un  corazón libre, sin ataduras y con el espacio suficiente para dar cabida al mejor de los sentimientos: El amor.

 

martes, 11 de enero de 2022

SABER PELAR PLÁTANOS…



En cierto modo, yo podría afirmar que probablemente en algún rincón de mi subconsciente, se me ha  quedado grabada la incapacidad que siempre he tenido para pelar un simple plátano.

Ayer observaba con la destreza que un vecino mío, de una forma tan profesional, ejecutaba  esa labor para la cual soy incapaz.

Algo acomplejada le hice el comentario a mi marido, y a renglón seguidas, él me respondió: pero él no sabe manejar una computadora… Recuerda lo que te dijo tu difunta madre, doña Chela.

Con esta expresión trajo a mi presente una conversación del pasado, en la cual yo le dije a mi madre que parecería que yo nunca iba a aprender a pelar un plátano, y su respuesta fue: ¿Para qué quieres aprender eso? ¿Tú vas a ser una pelaplátanos?

Con ese comentario ella cerró ese capítulo, casi nunca me ponía a realizar ese trabajo, y cuando por necesidad yo tenía que hacerlo, nunca criticó el desastre que yo hacía.

Como seres humanos, somos imperfectos, difícilmente podemos hacerlo todo bien, pero Dios nos ha dotado de tantas capacidades, que solo nos resta dar gracias por todas aquellas cosas que sí podemos hacer.

 


jueves, 25 de noviembre de 2021

 



LA MENTIRA DISFRAZADA

  

Han pasado algunos días desde que leí una fábula anónima sobre la mentira y la verdad. La primera parte de la misma, dice lo siguiente:

La Mentira le dijo a la Verdad: Vamos a darnos un baño juntas, el agua del pozo es muy agradable. La Verdad, todavía sospechosa, probó el agua y descubrió que era realmente agradable. Así que se desnudaron y se bañaron. Pero de repente, la Mentira saltó del agua y huyó, vistiendo las ropas de la Verdad.”

Luego de esa lectura, mi mente se ha sumido en una profunda reflexión, todo parece indicar que la falsedad deambula por el mundo, confundiéndonos, burlándose de nosotros, ya que, realmente, lleva un traje que no le corresponde: El de  la Verdad.

Es un tanto difícil para quienes nos manejamos con total sinceridad, tener que reconocer que hay mucha verdad en el contenido de esta fábula.

Los que tenemos una vasta experiencia de vida, hemos tenido la oportunidad de experimentar lo embarazoso que resulta en ocasiones, el hecho de decir la verdad a los demás.

Aún a sabiendas de que es necesario dar el paso, generalmente, callamos o la disfrazamos, ya que casi siempre, cuando nos atrevemos a hablar con la verdad, en ocasiones, sentimos un cambio de actitud en las personas con quienes siempre hemos actuado apegados a decir las cosas como son.

El tema para mi es complejo, ya que a todos nos ha pasado, que por temor a que se desate un problema del cual no sabríamos cómo salir, optamos por permitir que la Mentira,con el traje de la Verdad, haga su trabajo.

También, recordé a mi difunta madre, quien se caracterizaba por usar una frase campesina que dice: “Donde se mató el puerco, ahí mismo se degüella”. Dicho esto, con su lenguaje claro y sin miedo, y su actitud de que no le tenía miedo ni al Diablo, su forma de actuar, usando la verdad desnuda, le trajo muchos problemas. Pero obviamente, con su  temperamento tan fuerte, prefería la Verdad, antes que darle oportunidad de reinar a la Mentira, vistiendo el traje equivocado.

 

 


jueves, 18 de noviembre de 2021

ME AMO ASI

 



Entre las tantas cosas maravillosas que le pueden suceder a un ser humano, está la de amarse a sí mismo, de manera incondicional, y ser capaz de cualquier cosa por defender ese sentimiento que siente.

Por razones obvias, tenemos que compartir con los demás, pero sin permitir jamás que sus opiniones sean indispensables para que podamos disfrutar de la vida, a nuestra manera.

Siempre tenemos que estar conscientes de que somos diferentes a todas las personas que nos rodean, sobre todo, de aquellas que se creen la gran cosa, que se consideran descubridoras del “agua tibia”, y tratan de moldearnos a su imagen y semejanza… Mentiras del Diablo, Dios no hace disparates, sus obras son perfectas.

Debemos tener claro, que muchas cosas que nos enloquecen, a otros, les son indiferentes, pero no permitamos que nos hagan sentir que estamos fuera de lugar.

Sin hacer el ridículo, vistamos la ropa que nos gusta, disfrutemos de los lugares que son de nuestro agrado, hagamos un esfuerzo por ser cada día menos dependientes de las opiniones de los demás. A veces, molesta a los demás nuestro estado de felicidad. En ocasiones, hasta causa envidia.

Si tienes una edad avanzada, y mucha gente joven se siente bien contigo, sácale provecho a esa circunstancia, porque eso quiere decir que, a pesar de los años, tus temas no aburren.

Si deseas ver un espectáculo con tu artista favorito y a la persona que suele acompañarte no le gusta, recuerda lo siguiente: “si Dios hubiese querido que anduvieras pegada a alguien, te hubiese hecho siamesa”.

No dudes en conseguir el dinero que necesites, para hacer todo aquello que te haga sentir bien contigo misma. Solo de esta manera podrás sentir que eres un ser humano especial, merecedor de todo lo bueno que tiene la vida.

Si la gente que te quiere, te dice a menudo que no eres una persona normal, pues perfecto, agradece y responde, sencillamente: “Me amo así”.


viernes, 29 de octubre de 2021

LAS PROMESAS DE LOS VIEJOS DE AYER

 


 

Cuando yo era pequeña, obvio que hace muchísimos años, era  algo común que cuando un niño se enfermaba de algo que generara gran preocupación a sus padres, estos le ofrecían  al santo de su devoción una “promesa”, a cambio de que  le  devolviera su salud.

En mi caso, la situación era sumamente dramática, debido a que fui la única hija de mi madre, y siempre tenía una salud tan precaria, que mi segundo hogar, era el hospital  Robert Reid Cabral, que en esos tiempos  se llamaba “Clínica Infantil Angelita”, a quien el pueblo le llamaba “La Angelita”.

Asustada por  lo tanto que me enfermaba, y porque un día me atacó una hemorragia por la nariz, que le hizo pensar que me iba a morir, se le ocurrió la genial idea de ponerme dos  promesas.

Acto seguido, le juró al “Gran poder de Dios”, santo de su devoción, que si  su adorada hija, o sea yo, recuperaba su salud, ella me iba a vestir, de manera consecutiva, durante un año de unas telas feísimas que se llamaban “Macario y Alistao”, la primera era una tela blanca, donde se empacaba harina, y la otra, no me acuerdo su procedencia, pero usarlas era un castigo peor que la enfermedad.

Bajo amenazas tuve que ponerme la primera; en mi interior maldije todos  los días a ese bendito santo. Todo un año vestida de Macario, y sin atreverme a contradecir, porque tal vez no lo estuviera contando.

Luego de cumplir mi primera condena, la doña cogió pausa, y pasado cierto tiempo, solo hablaba de la segunda, ya que encontró que yo me estaba sanando. En mi interior yo me preguntaba que entonces para que servían las malditas medicinas. Esto era con el temor  de que pudiera leer mi pensamiento.

Le conté mi situación a la tía Matilde, dramaticé lo más que pude, y parece que Dios oyó mis peticiones, o ella le comentaría algo en mi favor.

Sucedió que un día, cuando la doña se acordó, volvió a tocar el tema, y yo, corriendo el riesgo de que me tumbaran los dientes, y observando que la tía estaba cerca, me puse de malcriada y dije que yo no me iba a poner eso. Gracias a Dios parece que ya la habían aconsejado.

Cuando sucedió todo eso, ya yo era una adolescente, y desde ese tiempo hasta ahora me pregunto: ¿Por qué en vez de hacer las promesas torturándome con ese atuendo, no fue ella la que se puso esas ropas dando gracias a Dios?

  HACKEADA, CAÍ COMO UN ANGELITO 12-7-22   Nadie en este mundo puede hacer ostentación de que no le suceden cosas inverosímiles, como ...