miércoles, 28 de diciembre de 2011

SORPRESA METRO



Ayer mientras me dirigía a mi lugar de trabajo, viví una experiencia que me impresionó y al mismo tiempo me provocó mucha risa.

Mi hijo me encaminó en su carro hasta la estación Pedro Livio Cedeño, del metro de Santo Domingo, ubicada en la Av. Máximo Gómez.

Al bajar a la estación, vi que todo estaba a oscuras, tan pronto descendí, sentí que el calor me sofocaba, obviamente estábamos bajo tierra.

Como la máquina donde se introduce la tarjeta de entrada al metro no estaba disponible, empuje una puertecita y entré, a renglón seguida un guardia de seguridad me hizo retroceder a la posición original.

No entendía nada, el metro pasaba, pero no podíamos cruzar a abordarlo.
Me imagino que yo tenía la cara de idiota cuando le pregunté a unas chicas que si no había metro, ella ni se inmutaron, parece que no entendieron mi pregunta, claro que había metro, lo que no había era acceso para entrar al mismo.

Me imagino que se tomaran las medidas de lugar que estas cosas no sucedan, finalmente no esperé y llegué a mi trabajo en un taxi, medio en pánico, pero con la firme convicción de que esa situación se va a resolver, definitivamente como dice el anuncio:!Somos gente metro!

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