martes, 18 de agosto de 2015

EN UNA SALA DE EMERGENCIA



Por fallas en la salud de mi hija me vi obligada a permanecer durante un largo rato en la sala de emergencias de un reconocido centro médico de esta ciudad.

Mientras a ella la asistían y conversaba con mi querido yerno, llegaron dos chicas las cuales se dirigieron al médico de turno.

Una de ellas tenía el ojo izquierdo tan inflamado que casi no lo podía abrir, lean la siguiente conversación:

-Doctor, hace tres días que tengo este ojo hinchado, no es alergia porque me tomé un antialérgico, me parece que es conjuntivitis por eso vine a la emergencia.

Comenté con mi yerno: ¡Qué barabaraza mira cuando viene a una emergencia!

-El doctor, muy profesional le dice: Ya este caso no es una emergencia, para tales fines, lo que hacemos es remitirla al profesional competente, un oftalmólogo, si desea puede esperar la opinión de mi supervisor, pero seguro que él le va a decir lo mismo.

-Que me quiere decir que me vaya?

-No señorita, le estoy diciendo las opciones que hay ya que mi supervisor le va a decir lo mismo.

La amiga acompañante le dice que vayan al oftalmólogo, que están perdiendo tiempo.

Transcurridas como media hora, regresa la joven, habla con el médico supervisor y le plantea el mismo discurso que al anterior y este le hace la misma recomendación e inclusive le buscó un listado con los médicos disponibles, ella habló como si fuera por vez primera.

Yo me imaginaba que todo ese tiempo que pasó ya la chica había cumplido las recomendaciones dadas por el primer médico.

Realmente como dije era una barbaraza, quería que el último que la vio sin ser oftalmólogo le diera una licencia médica…Sin más comentarios!

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