jueves, 22 de septiembre de 2016

EL PRECIO DE LAS INDECISIONES


Desde el momento mismo en que  empezó el procedimiento de las cirugías de mis ojos, se me entregó un kit conteniendo unos accesorios y varias gotas, además de unas gafas negras...Muy oscuras.

Desde un principio estaba algo incómoda con las mismas ya que con  ellas  me sentía que siempre estaba en horario nocturno.

Tan pronto cumplí dos meses del proceso le escribí a mi médico por whatsapp preguntándole si podía dejarlas, él muy ligth, como siempre, me autorizó a hacerlo.

Desde antes de ponérmelas  él me mostró cómo debía manejarlas para no lastimarme los ojos.

Cuando  hablé con él vi en cielo abierto ya que esto me permitiría empezar a trabajarme unas manchitas que el peso de las gafas me hicieron en la nariz…Todo iba muy bien  hasta que el sábado pasado para ir a mi trabajo, me las puse  y cuando me las iba a quitar hice el movimiento con una  sola mano y se me introdujo una pata del lente en el ojo izquierdo…Qué ardor y que susto!!

Gracias a Dios no pasó gran cosa, nada que a mi médico lo alarmara y siguiendo sus instrucciones estoy casi bien.

Mi querido yerno de manera muy contundente me dijo que a Dios no le gustan las indecisiones y que si yo había acordado no usarlas, no debí retroceder, es posible que al tomar la decisión inicial, papá Dios quisiera librarme de lo sucedido…La invitación es a que seamos firmes en las tomas de decisiones.

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