miércoles, 9 de noviembre de 2016

CHARLA FRUSTRADA (Pueden reír todo lo que quieran)




Como a mi edad es fácil aceptar los fallos, ese es uno de sus encantos, les contaré que hace unos cuantos días se me invitó a impartir una mini charla, en calidad  de expositora emergente, debido a que uno de los invitados falló.

El público a quien estaba dirigida estaba compuesto por  adolescente, los cuales una de sus características principal es el aburrimiento, hay que reunir cualidades especiales para poder manejarlos.

No pude negarme, a pesar de que  hace un tiempo tuve una experiencia agotadora con una charla dirigida a unos estudiantes de un colegio, la cual me llevó  a hacer un juramento de jamás en mi vida trabajaría con ellos.

El día de la charla que les cuento, ya esos pobres chicos y chicas llevaban más de una hora oyendo otra charla y realmente era hora de almuerzo, lo que me hace imaginar que además de cansados, estaban hambrientos.

Cuando entré el lenguaje corporal de ellos me llevó a intentar que se obviara mi  participación, pero no lo logré. Como toda una heroína empecé a hacerles un recuento de un tema que entendí les iba a interesar.

Saben lo que sucedió?...Trascurridos apenas unos minutos de mi exposición, en  la primera pausa que hice, como si todos se hubiesen puesto de acuerdo, empezaron a aplaudir como si fuera la mejor charla  del mundo.

Como interpreté al pie de la letra el mensaje, me despedí amablemente, dándoles las gracias por sus finas atenciones y por dentro con unas ganas inmensas de reir.

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