lunes, 2 de enero de 2017

CARTA AL GIGANTE

1/1/17

Querido Dios:
 
Tú que todo lo puedes, creador del cielo y de la tierra, te hablo como a un hombre normal, ya que aprendí que contigo se puede.

No voy a atosigarte con una larga lista de peticiones, sé que  el proceso te aburriría y esa no es la idea.

Estoy convencida de que aceptas mis locuras, mis debilidades, mis virtudes y mis defectos por muchos que sean, también mis irreverencias ocasionales.

Sabes perfectamente que mi cerebro no está programado para leer la biblia, pero igual hay personas que lo hacen a diario, tienen el corazón carcomido y son ambivalentes.

Mi pelota está en tu cancha: Tú más que nadie sabe mis carencias y  mis precariedades y sé que las tienes organizadas en orden de importancia, de hecho ya empezaste a cumplir.

No he pedido nada que para ti sea imposible, sólo necesito que me otorgues la sabiduría  necesaria para entender que somos muchos con el mismo propósito y que algún turno debo agotar, gracias por lo recibido, por ti espero y confío, la espera puede ser agotadora, no sé si en tu reino es posible, pero si lo es, por  favor, dame un turno más cercano para algunas cosas que te he pedido que solo sabemos tú y yo. Amén.

 

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