viernes, 13 de mayo de 2011

LA FE (PARTE 2)



El otro caso se refiere al primer discapacitado en escalar el Monte Everest. Este siempre quiso ser escalador de montañas, creyó que sus sueños iban a cristalizarse y de pronto se desprendió de una gran altura, sufriendo graves fracturas y hasta perdió todos los dientes.

La pierna derecha le quedó prácticamente inutilizada y aunque los médicos le decían que debían amputársela, él se aferraba a la misma.

Cuenta que un día hizo un ritual espiritual con su pierna, que lloró con ella e inclusive le cortó las unas. Con este acto de desprendimiento, finalmente aceptó que debía prescindir de ella.

Admitió que vivió un tiempo de depresión y envidia, pensando en lo que pudo haber sido y no fue, pero luego de tener su pierna artificial empezó a entender que si se podía, que en la vida él era un referente y que su cerebro estaba intacto.

Comenzó a ejercitarse y formó un equipo con el cual llegó a la cima del Monte Everest. Cuando le preguntaron cómo se sintió cuando estaba en la cima contestó: pequeño…

Así me sentí yo, mientras este hombre daba su testimonio, ya que los seres humanos tendemos a vacilar ante el primer fracaso. Al oír esto me sentí tonta, cobarde y mal agradecida…Pido perdón por mi blasfemia.

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