viernes, 6 de mayo de 2011

LOS PROBLEMAS Y LA FE



Conversaba con un amigo muy querido acerca de lo difícil que es mantener la fe cuando las preocupaciones nos agobian, realmente como seres humanos llega un momento en que sentimos que a Dios, o al santo a quien le pedimos, lo estamos acorralando y nos da deseos de coger pausa y darle un respiro.

No acostumbro a frecuentar iglesias, pero sí creo en la existencia de un ser superior. Tengo un rinconcito y una hora de orar, la cual no comparto con ustedes porque no lo van a creer, pues practicamente es en la madrugada.

Leo la novena del divino niño Jesús y el rayo de luz, y realmente les aseguro que mis peticiones las veo realizadas desde la más chiquita hasta la más grande, pero últimamente siento que de las tantas solicitadas, hay dos que o parece que no las estoy formulando bien o hay tantas en proceso que me tocó un turno muy lejos, lo entiendo, pero es muy difícil.

Seguiré haciendo un esfuerzo, invertí el orden de las oraciones y el lugar, a ver si vuelve a fortalecerse una fe que a veces se tambalea…

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