miércoles, 29 de abril de 2015

NI TANTO…




En un programa que siempre veo oí a una de las presentadoras decir la siguiente expresión. ´´Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre´´…

Llamó poderosamente mi atención porque me hizo pensar en el equilibrio que deben existir en todas las cosas o situaciones que son manejadas por los seres humanos, pero más aún la comparé con los excesos que a veces comenten algunas personas cuando sienten que tienen poder.

PODER, palabra que muchas veces es maldita porque nos hace perder la objetividad y el balance que debe existir en nuestro día a día.

Definitivamente hay personas que no soportan tener un cargo, por pequeño que sea sin que se sientan que son tan poderosos que arremeten sin piedad, especialmente con los de su misma clase.

Esto se ve en algunos casos en los lugares de trabajo donde no hay equidad a la hora de designar los cargos, sin tomar en cuenta si la persona que va a tener personal bajo su mando tiene el perfil para el puesto.

Siempre he pensado que se puede dirigir sin agredir, pero esto sólo puede lograrse colocándose en el lugar del otro.
Es bueno que también estemos conscientes de lo efímero que resulta algunas veces el poder, de modo pues debemos tratar de que el santo reciba luz sin quemarse…


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