jueves, 14 de abril de 2016

ASI QUE FACIL ES




El que las personas nos caigan bien es algo mágico, me imagino que la parte del cerebro que tiene que ver con esto siente placer.

Es increíble cómo nos abrimos o cerramos a las personas según hagan química o no con nosotros.

Podemos tener dinero disponible y llega una persona que nos agrada y nos pide que le regalemos cien pesos y sin pensarlo dos veces, buscamos en la cartera y se lo damos, pero al rato viene otra que nos cae mal y nos pide diez pesos y es casi seguro que le decimos que no tenemos y hasta nos incomodamos.

Un día en una de las parroquias donde ofrezco consultas psicológicas, el sacerdote de ese entonces refiriéndose al tema dijo que en eso no consistía la obra de Dios, que hacer el bien a quien nos simpatiza no representa ningún sacrificio y que en este es que esta la verdadera esencia de los hijos de Dios.

Entiendo que él tenía toda la razón, pero a fin de cuentas somos humanos imperfectos.

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