domingo, 3 de enero de 2016

LA IGLESIA QUE QUIERO



Con el permiso de Dios y de todas las personas que a diario invocan su nombre, pero son ambivalentes, juzgan, guardan todo, pero sobre todo no practican el bien, son arrogantes y rencorosas, quiero decirles que siempre he tenido a Dios conmigo, pero aún no encuentro la secta religiosa a la cual me gustaría pertenecer que me permita mantener mi autenticidad.

La misma debe llenar algunos requisitos que demuestren que sus seguidores son como actúan y que no hacen algunas cosas tales como:

-Juzgar al prójimo si no se sabe de memoria todos los pasajes bíblicos.

-Decir con la boca lo que el cuerpo desmiente.

-Pasar por alto algunas situaciones que convierten al ser humano en culpable por omisión.

-Maldecir y difamar a alguien y luego arrodillarse, darse en el pecho pidiéndole perdón a un Dios al cual están ridiculizando

-Discriminar al prójimo ya sea por diferencias de color, raza, condición social o preferencia sexual.

Estas y otras acciones las he observado en personas de diferentes sectas y a veces llego a la conclusión de que Dios debe tener un lugar especial para aquellas personas que no militan, pero son buenas de corazón, incapaces de hacer daño gratuito a nadie, no dan limosnas, no se pelan las rodillas invocando, no caen en trance orando, pero día a día hacen suyas situaciones que a otros que dicen tener a Dios consigo le son indiferentes.

Finalmente me pregunto por qué tantas religiones buscando a un Dios que sólo es uno?

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