lunes, 28 de marzo de 2016

LA EVIDENCIA




Hace muchos años cuando nuestros hijos eran chiquitos, entró un ladrón a la casa donde vivíamos llevándose un equipo de música precioso color negro y blanco que en aquellos tiempos era ultra moderno.

El ladronzuelo penetró por una persiana que no estaba protegida con hierro como se usa ahora y dejó en nuestra casa unos sucios tenis.

Al día siguiente el personaje andaba descalzo como si nada y disfrutando que todo el mundo sabía que era él y nadie se atrevía a acusarlo.

Como por los barrios son tan especiales todos los vecinos empezaron a aconsejarnos que fuéramos a la policía.

Obviamente que no caímos en ese juego y dejamos la situación como estaba en lugar de vernos expuestos a tener que hacer la prueba que se le hizo al famoso personaje de la cenicienta…A final de cuentas quien debe tener más cuidado es quien más tiene que perder.

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