jueves, 14 de octubre de 2010

PREOCUPACION DE PSICOLOGA



Confieso con sinceridad que no le di el seguimiento adecuado al caso de los mineros de nuestro país amigo, Chile, me he malacostumbrado y sólo veo algunas cosas del periódico en versión digital y se me escapan otras, sé que he fallado y me propongo seguir leyéndolo así, pero también chequear la versión impresa.

Solo vi de esa hazaña maravillosa la salida del último de los mineros y sentí que la emoción me embargó de una forma tan grande, que pienso que no hubiera soportado ver mucho más a lo largo del proceso, me encantó la forma en que se manejó el señor presidente, más que eso, se comportó como un ciudadano común y corriente, al cual no le importa que afloren sus emociones, eso ante mis ojos hace que cobre dimensiones extremas.

Cuando estuvieron todos afuera, un médico dijo que estaban en perfecto estado de salud, para mis adentros pensé que es así en cuanto a lo físico se refiere, pero falta evaluar profundamente la salud que a veces es la más importante en el ser humano: la salud mental.

Me pongo en el lugar de esos mineros y me aterro, sólo de pensar en tener que hacerme una resonancia magnética y que me tengan que meter en ese aparato que parece un ataúd, ahora imagínense ustedes que me vea a esa cantidad e metros bajo la tierra, obviamente, no soy minera y sólo soporto el encierro si es voluntario.

A mi juicio esos mineros deben estar muy afectados psicológicamente, pero estoy segura de que hay suficiente criterio para que reciban la ayuda necesaria…! Cuánto tenemos que aprender de nuestros hermanos chilenos!

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