martes, 14 de enero de 2014

LOS HIJOS CRECEN




Presencié una disputa acalorado entre un excelente  padre y un hijo bastante educado y formado en valores, hubo cruces de palabras feas  y todo porque el padre tenía una situación por resolver y entendía que el hijo ya adulto, agotado también del ajetreo que debemos enfrentar los dominicanos de nuestra clase para sobrevivir, debía cumplir de manera inmediata la ordenanza del padre.

Gracias a Dios primó el respeto  y la situación acabó  como debe ser, dialogando amistosamente y con reconciliación instantánea.

Cuando los padres  envejecemos no entendemos muchas veces que nuestros hijos han crecido y que ya no son aquellos niños a quienes no les permitíamos opinar porque se entendía que no tenían derechos, ahora sabemos que no es así.

Debería ser que los hijos, especialmente cuando los padres necesitamos de sus conocimientos para resolver algunas situaciones, acudan al llamado dentro del menor tiempo posible, pero los padres debemos entender que ya no son chiquitos y que ya adultos, debemos pedirles ayuda, no exigirla de manera  militar, como pasaba en mis tiempos con algunos padres que siendo los hijos ya mayores , se creían con el derecho de disponer  algunas veces de sus vidas y de sus cosas y a exigirles como si fueran  bebés.

Nuestros hijos tienen también su larga fila de preocupaciones, tampoco debemos creer que el haberlos engendrado nos hace dueños de sus decisiones ya cuando ellos han formado familias, me vino a la memoria  cuando estudié la tercera ley de Newton donde postulaba  que “A CADA ACCIÓN CORRESPONDE UNA REACCIÓN IGUAL Y CONTRARIA”…


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