lunes, 21 de mayo de 2012

LA TIA ELISA (PARTE 2)







En la casa donde les comenté me crié y en la cual la tía Elisa frecuentaba siempre, había una especie de matorral, ya que había muchas plantas.

Un día, me salió una culebrita negra y la impresión sufrida fue tan grande que casi me desmayo, tuvieron que darme fricciones con alcohol y acostarme en una especia de colcha que en aquel tiempo le decían “etera”

Lloré descontroladamente, ya que de chica siempre le he temido a ese animal...

La diabólica Elisa mi miraba riéndose y me dijo que yo me había inventado eso, que cuando una mujer engendra un hijo de un hombre loco, éste siempre sale loco, refiriéndose de manera irrespetuosa a mi madre y a mi padre.

Este comentario venenoso y mentiroso despertó la ira de la tía que me cuidaba, procediendo ella a ponerla en su puesto.

Quiero decirles que tengo una amiga que dice que el diablo no tiene pestaña, que por eso no duerme: pasaron tres días, cuando a la señora creyendo que agarraba un pedacito de tela, agarro la culebrita.
Casi se muere, y yo para mis adentros me reía y pensaba…Buenísimo!

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