viernes, 15 de mayo de 2015

HUMILDAD MOTORIZADA



Una tarde mientras regresaba del trabajo hacia mi casa, abordé un taxi. El tránsito estaba muy difícil, la cantidad de vehículos en la calle por la cual nos desplazábamos era increíble.

De pronto se sintió que algo chocó el espejo retrovisor del lado derecho, era un señor en un motor, dio la impresión de que el conductor iba a seguir de largo.

El taxista no se inmutó, pero pasados unos minutos el semáforo cambió, momentos que aprovechó el motorista para devolverse, pararse en la ventanilla del carro y pronunciar las siguientes palabras:

-´´Hermano… ¿Todo está bien?, perdóneme, fue mi culpa, había espacio suficiente para pasar, pero me equivoqué y medí mal… ¡perdóneme!

Ante semejante acto de humildad, el taxista sólo dijo: No hay problemas mi hermano, vaya con Dios!

Me gustaría saber si donde venden la humildad cobran muy caro, ya que es de uso muy limitado, algunas veces nos creemos dioses, pero realmente somos material de desecho.

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