miércoles, 7 de abril de 2010

LOS PATOS HACEN BULLA, LAS AGUILAS VUELAN



Recibí un mail de una compañera de trabajo con el titulo que aparece arriba, el mismo hablaba sobre la importancia de trascender en la vida orientando cada cosa que hagamos hacia la excelencia, podemos elegir entre pasarnos la vida rumiando mediocridades, o volar tan alto que todo el mundo se pregunte cómo lo hemos logrado.

En el mismo se narra la historia de un taxista que duró mucho tiempo estancado y quejándose de su mala suerte, y cómo decidió hacer cambios en su vida y en su trabajo, organizándose y brindando un servicio tan eficiente que hasta se permitió el lujo de no hacer turnos y de trabajar con reservaciones. En su compañía todos hacían el mismo oficio, pero él marcaba la diferencia.

Muchas veces nos pasa que vivimos quejándonos de nuestra mala suerte, desperdiciamos todas las energías compadeciéndonos y queriendo que los demás hagan lo mismo, en esos momentos somos patos bullosos, pero si llega el momento en que nos detenemos a pensar en las gestiones que hemos hecho para salir de ese estado y nos ponemos a trazar plan para salir de esa situación con todas nuestras ganas, entonces pasamos a ser águilas voladoras.

Ahora bien, hay que tener presente que para volar se necesita valentía, y además no tener miedo ni a fracasar ni a hacer el ridículo, pues si dejamos que esos temores nos asalten, nunca dejaremos de ser un triste y amargado pato bulloso.

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