martes, 5 de julio de 2011

SPAGUETTIS Y FRITOS DE PLATANOS MADUROS EN UNA GUAGUA




No sé si les conté que la institución donde laboro, se mudó y me queda tan lejos, que pasé de ser transportada por mi hijo hacia el trabajo, a tener que valerme de tres medios de transporte para poder llegar a mi destino.

El primer día de mi regreso al trabajo, tal vez producto de haber estado en mi casa treinta días, luego de que me fuera practicada la cirugía,llegué a mi casa enferma, deprimida, agotada, o más bien como decimos los dominicanos: ¨hecha tira recomendá pa trapos¨

Como soy dura de matar, al día siguiente resurgí de mis cenizas y ganándole el juego a la cigarra y al ave fénix, reanudé mi labor con el firme propósito de que si se pensó en algún momento que iba a abandonar, se equivocaron, entonces decidí que ese trayecto iba a ser un paseo, un compartir con gente del pueblo, ya que con estas se puede ver de todo, desde lo más simple, hasta lo nunca visto.

Es así como el pasado viernes, cuando subí a la última guagüita que me deja frente al trabajo, abordó un señor extremadamente delgado, con un plato rebosante de spaguettis, rodeado con una gran cantidad de plátanos maduros fritos, todo lleno de grasa y con un colorido impresionante, aunque ustedes no lo crean, él se montó como si nada, mientras estos colgaban de su boca a todo lo largo y a veces caían nueva vez en el plato, mientras yo casi babeaba...

Como era mi propósito, no me sorprendí, pero si me puse a pensar que es posible que este hombre de pueblo, extremadamente delgado, nunca haya tenido problemas ni con colesterol, ni con triglicéridos, y yo si, lo miré mientras de manera inconsciente acariciaba el lugar de la cartera donde estaba un envase chiquitito donde llevaba un poquito de avena, testigo de la lucha que tengo que librar día a día para no aumentar de peso …realmente creo que me dio envidia.

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