lunes, 17 de noviembre de 2008

El payaso en la antigüedad.

No poseemos datos exactos ni tenemos la certeza de quién fue el primer payaso de la historia. Sin embargo, conocemos antecedentes muy remotos que nos dan una idea de la existencia de estos personajes en la antigüedad.Hace unos cuatro mil años, en la antigua China, un bufón llamado Yusze, servía en la corte del emperador Chiiu Shih huang-ti, a quien se debe la construcción de la gran muralla china. Desde esta época ya le sería otorgado a este personaje un privilegio que le será reconocido a lo largo de la historia: el poderse burlar del rey, hacerle sugerencias, e influir contundentemente en sus decisiones, aunque este beneficio debía ser ejercido con tacto y cautela, pues de sobrepasarse o equivocarse, nuestro chistoso personaje podía pagar con su propia vida. Se sabe que para construir la muralla china fue necesario que muchas personas sacrificaran su vida. El emperador, no contento con esto, tuvo la idea de pintarla, con lo cual todo el pueblo se estremeció pero sólo el bufón Yusze se atrevió a sugerirle, medio en broma medio en serio, que no lo hiciera y el emperador al fin cedió, ahorrándose con ello muchos años de trabajo y muchas más muertes.

En otras partes de oriente aparecieron los "Lubyet ",o "hombres frívolos", que caminaban y tropezaban llevando parasoles haciendo una pésima imitación de los miembros de la realeza.

En Malasia surgen los "P´rang" que llevaban enormes turbantes, mascaras de carrillos abultados, y colores extravagantes sobre las cejas.

Ya hace cerca de unos 2000 años, en Grecia, los payasos irrumpen en lo que podría ser denominado como el antecedente de las atelanas, tradición seguida por los romanos en la que se presentaba una obra teatral y los payasos aparecían en los intermedios, o al final, interpretando una propia versión cómica de la obra. Homero nos habla también de Tersites, que divertía a los guerreros griegos en las retaguardias de las áreas de combate y Virgilio relata las fiestas del Ager, en las que personajes enmascarados, o maquillados, improvisaban diálogos humorísticos y representaban costumbres populares.

Dentro de los payasos romanos se hicieron famosos Cicirro, que usaba una máscara con cresta de gallo y actuaba como tal, cacaraqueando y batiendo brazos a guisa de alas, y Estúpido, que llevaba un traje de parches y un gorro puntiagudo. Filemón fue querido por todo el pueblo y es famosa su anécdota: el emperador obligaba a los cristianos a hacer sacrificios a los dioses y, si el cristiano se negaba, era sentenciado a muerte. Un Cristiano le pagó a Filemón para que fuera al templo y ofreciera por el sacrificio y, estando apunto de hacerlo, el payaso se percató de que el también era cristiano y se negó a realizar el sacrificio. Con pesar de todo el pueblo Filemón fue ejecutado y hoy, por su inquebrantable fe y valentía, es reconocido como santo: San Filemón.

Desde un comienzo estos payasos fueron patrocinados por los patricios, gentes adineradas que disfrutaban de los espectáculos ambulantes de bufones, entre los que se contaban algunas mujeres.

Cuando el emperador romano se convierte al cristianismo, desaparecen los teatros y, con ellos, las famosas atelanas que también se interpretaban en calles o plazas romanas. Entonces los payasos se ven obligados a errar por las plazas y mercados de los diferentes países europeos, convirtiéndose en seres nómadas

Fuente:unaplauso.com

1 comentario:

Ivan de Paula dijo...

Excelente aportación y gráfico.
Hay muchos payasos en nuestro entorno que no usan maquillaje, pero sí saco y corbata y mucha palabrería barata...

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