martes, 1 de febrero de 2011

COSAS DE PSICOLOGOS (continuacion)



Cuando regresé de ver el arroz, ya había puesto en orden mis ideas, y mi amiga nos dejó a solas, pero estoy segura de que oía la conversación.

En ese lapso de tiempo medité, pues realmente no sé la magnitud del delito que cometió el joven, ya que en ningún momento se me dijo, a pesar de que intenté saber pero es bueno que se sepa que mi amiga tiene un hijo, gran amigo de él, que es el único sobreviviente de una banda de delincuentes que hubo en ese barrio.

Todos fueron muertos en diferentes sucesos, menos él, siendo un gran consumidor de drogas.

En ese momento, mi única prioridad era salir de esa situación…

Yo a la amiga de mi amiga-¿Qué edad tiene su hijo?

Ella-Ventidos, mire doctora yo lo que quiero es que usted me lo vea con su esposa.

Yo-Como usted sabe que él quiere venir a terapia?

Ella- no sé…yo creo, voy a hablar con él, pero me gustaría que usted lo viera aquí en su casa.

Yo-Mire, realmente no me gusta ver pacientes en mi hogar, ya que suena el teléfono, tocan la puerta, ya sabe, no hay privacidad…

Empezó a encenderse el bombillito…

Yo-¿Usted cree que él podría ir al consultorio en horas laborables de lunes a vienes…?

Ella-No, porque ellos trabajan y llegan casi de noche. ¿Usted cree que me lo podría ver sábado en la mañana o en la tarde?

Yo-Lo que vamos a hacer es que le voy a dar una tarjetita con mi teléfono, usted me llama el viernes en la noche y de ser posible coordinaríamos.

Ella-¡gracias doctora, yo sabía que usted me iba a resolver!

Yo-¡UFF,UFFF...Estoy segura que no me llamará, pero si lo hace pueden estar seguros de que encontraré la forma de salir airosa de la situación.

Realmente veo a algunos pacientes en mi casa, pero sólo casos que ya conozco, pues con el nivel de delincuencia que hay en mi país, no me atrevo a encerrarme en mi casa con una persona con estos antecedentes.

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