martes, 8 de junio de 2010

! DEJALO IR!



Cuando mi madre murió, ya yo sabía hace un año que ella estaba condenada, que su viaje era inevitable, traté de prepararme mentalmente, pero no pude, siempre albergaba la esperanza de que la ciencia se equivocara.

Recuerdo que alguien me regaló un hongo, el cual había que ponerlo en agua durante nueve días, trascurrido ese tiempo, el líquido que expulsaba, debía dárselo a mi madre y supuestamente le curaría el cáncer, ella tenía esperanzas y yo también, de una manera ilógica me aferré a esto como un náufrago a su tabla salvadora.

Ella falleció antes de que se completara el proceso, triste y pesarosa, procedí a botar la plantita.

Todos los medicamentos que ella necesitaba, con todo el sacrificio del mundo y con la ayuda de mi marido, se los compraba, todo lo que se quería comer, aunque no pudiera, yo se lo daba, pues sabía que ese era tal vez su último deseo.

Un día creí que la desesperación me iba a volver loca ,me fui al baño, donde nadie me viera y le pedí a Dios de todo corazón, que no me permitiera ver a mi madre postrada en una cama, que si era su voluntad que se la llevara, yo entendería…y así fue, lo entendí

Hubo un momento, casi al final en el cual me despegué del lado de ella para recibir una llamada de un compadre muy querido para mi, fue ahí donde no pude verla morir, pero me resigné, pues estoy segurísima que a ella no le hubiese gustado que la viera en ese momento.

Cuando la vi muerta exclame: !gracias Dios que no me la dejaste sufrir mucho! Alguien no oyó la expresión completa y dijo que yo le di gracias a Dios porque ella murió, le dije a la persona que me lo contó, que se reservara el nombre de quien dijo eso para no fracasar.

Nunca he creído en luto, aunque sé que eso es muy personal, duré 21 días vistiendo de colores claros, pasado este tiempo decidí que no me sentía bien así, procediendo a sacar de mi closet un vestido con muchas flores rosadas, alegres como era ella, asimilé que yo había llegado con mi madre a un punto donde ya la ciencia no podía más y me pregunté quién soy yo para querer mantener siempre el recuerdo de mi madre ensombrecido con la inconformidad y la negrura de una tela negra.

¿Qué podemos hacer nosotros si Dios y la ciencia dijeron hasta aquí? pretender lo contrario es mostrar inconformidad ante lo irreversible, siempre pienso que si nuestros muertos pudiesen sentir estarían muy tristes ante nuestra inconformidad, la cual se podría interpretar de dos formas: o no creemos en Dios y la Ciencia , o no le dimos lo suficiente en vida.

No podemos cambiar lo irremediable, y sería un crimen pretender tener un familiar en cama la vida entera, desgastándose , convirtiéndose en un vegetal, sobre todo si la vida nos permitió una larga vida junto a esta persona…!DEMOS GRACIAS A DIOS POR SU DESCANSO ETERNO,DEJEMOSLO IR!

1 comentario:

Adri dijo...

Se exactamente a que te refieres. Nada más que es muy dificil dejarlos ir.