lunes, 5 de julio de 2010

EL ASMA Y LAS EMOCIONES (PARTE II)



Cuando las personas con asma ven la asociación entre las emociones y sus indeseados ataques, frecuentemente comienzan a evitar las situaciones que ellos suponen les producirán emociones intensas, y esto puede tener un impacto negativo en su vida social. ¡No hay necesidad de ello! Para prevenir la aparición de un ataque, por ejemplo, ante la emoción de un ansiado encuentro con viejos amigos o una reunión por un acontecimiento familiar, basta con usar el inhalador media hora antes de salir.

Si a pesar de todas las precauciones el ataque hace su aparición, tratar de luchar contra él, como un acto voluntarista, no hace más que empeorar la situación. En lugar de ello, use su inhalador inmediatamente. Y en las ocasiones en las que le sea posible, emplee técnicas de relajación como respirar profundamente, para ayudar a aliviar el estrés emocional.

El cuerpo y la mente del ser humano funcionan como sistemas integrados (aunque no se sepa con precisión cómo); ya no se cuestiona que existe un componente que integra las emociones y las interacciones sociales capaces de afectar la salud positiva o negativamente.

Por ello, la mejor forma de prevenir ataques de asma disparados por las emociones es descubrir cuáles pueden ser los "gatillos". Una vez que se los identifica, es posible comenzar a controlarlos y si, a pesar de los intentos por lograrlo, el ataque sobreviene, no debe dudarse en recurrir a la medicación que el médico indicó para situaciones como ésa.

El médico es su referente, no dude en pedirle orientación para enfrentar al asma tanto física como psicológicamente.
Fuente: respiro on line

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