viernes, 26 de septiembre de 2008

CUANDO DEBEMOS HACER CAMBIOS

Frecuentemente escuchamos personas muy prepotentes diciendo: “Yo soy así, nunca voy a cambiar”. Si te encuentras en ese grupo te diré que eres MENTALMENTE ENANO, enfermedad que no se cura con medicinas; el único remedio de ella es la aceptación, siendo ésta más cara en términos emocionales que todos los medicamentos juntos.

Siempre hay que cambiar muchas cosas, pero las primeras son las que afectan a terceros. Por ejemplo, si tienes la costumbre de llegar tarde y abusar del tiempo del otro, debes recordar que éste no es de tu propiedad y que alguien más que tú está siendo fastidiado.

Los seres humanos hemos nacido para socializar, para convivir, es por esta razón que los hechos de nosotros siempre afectan a otros.

Existen personas que buscan toda la justificación del mundo para permanecer estancadas y siempre descargan sus errores culpando a los demás. Seamos serios: estás estancado, afirmando que tienes mala suerte, que nadie te quiere, que no se puede confiar en nadie, que nadie te comprende… Revísate, TÚ PUEDES SER EL PROBLEMA.

Es bueno que sepamos que una de las cosas que más nos van a ayudar a cambiar es una palabra muy usada por nosotros los psicólogos: EMPATIA.

Como el objetivo de estos artículos es enseñar, te diré qué esa palabra quiere decir: PONERSE EN LUGAR DEL OTRO. No te imaginas cómo dejaríamos de hacer algunas cosas si pensáramos si nos gustaría que a nosotros nos las hicieran.

Siempre podemos cambiar, pero es tan difícil que a veces no podemos solos y es ahí donde tenemos que reconocer que necesitamos ayuda. Si te sientes así, búscala, que siempre se puede.

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