lunes, 8 de septiembre de 2008


ISADORA DUNCAN

Cuando se habla de liberación en el baile y de romper esquemas dentro de una época, tenemos que mencionar sin lugar a dudas a Isadora Duncan, estrella inmortal de la danza, quien logró alcanzar la perfección clásica, siendo poseedora de una gran capacidad de innovación. Bisexual, atea, socialista, reina de la extravagancia en el baile.

Nacida en San Francisco en el 1848, su arte recibió la influencia materna. Originalmente se llamaba Angela, pero de pequeña hizo suyo el nombre de Isadora.

A los 10 años abandonó la escuela para dedicarse a la danza, presentándose al transcurrir el tiempo en grandes escenarios europeos, haciendo recorrido por Francia, Italia y Grecia.

Fruto de una unión con el poeta Seguei Esenin, tuvo dos hijos: Deidre y Patric de 5 y 3 años respectivamente, quienes en el 1913 murieron ahogados en el río Sena junto a su niñera tras un accidente de coche.

Ocho meses después tuvo otro hijo, el cual murió a los veinte minutos de nacer.

Se sumergió en la depresión, agregando a esto la adicción al alcohol y los excesos sexuales, retirándose durante algún tiempo.

En el 1925 fue abandonada por su esposo, quien se retiró a la Unión Soviética, donde se suicidó.

Isadora murió el 14 de septiembre de 1927, estrangulada por su largo chal (una especie de bufanda) que se enganchó en una rueda de su carro descapotable mientras conducía. Sus restos descansan en el cementerio Pére Lachaise.

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