lunes, 16 de marzo de 2009

CUANDO EL CEREBRO TRABAJA

La vagancia es a mi entender una de las enemigas más imponente que tenemos los seres humanos, ella nos obliga a vegetar a destiempo, aún en época de nuestras vidas en la cual aún podemos producir cosas.

Mi horario de oficina es hasta las tres de la tarde, si después de esto tengo pacientes, me desplazo hacia mi consultorio y puedo atender hasta dos pacientes, pues con esta cantidad no me agoto y puedo ofrecerles un trabajo relajado y con la mayor calidad posible.

Pero ¿qué sucedía en mi vida hace unos días cuando no tenia pacientes?, algo insólito, bajo el pretexto de búsqueda de temas para escribir, veía una serie de programas que se contradecían a veces con muchas cosas que predico, fue así como me vi envuelta en los siguientes dramas: ¨Mujer, casos de la vida real, Lo que callamos las mujeres, Al rojo Vivo y Decisiones¨, ya se imaginaran lo ¨nutrido y ejercitado¨ que estaba mi cerebro.

Al iniciar una maestría sobre Terapia Familiar y de pareja, en poco tiempo mis pensamientos han trabajado tanto que ya los días que estoy en casa temprano ni siquiera me molesto en ver ese tipo de programa, pues siento que realmente que retrocedo.

Debemos emplear siempre nuestro tiempo en algo productivo, pues la ociosidad es cómoda, pero embrutecedora. Aunque envejezcamos nuestros conocimientos pueden ser jóvenes y actualizados.

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