miércoles, 11 de marzo de 2009

LOS ADULTOS ESTUDIANTES SE VUELVEN NIÑOS

Cuando empezó la maestría que actualmente realizo, mi amiga y yo desde el primer día nos sentamos en la primera fila, no se si han observado que todas las personas en las aulas se sientan en lugares que con el tiempo por el uso se convierten en sitios fijos.

Aconteció una tarde, luego de tener más de un mes de ocupar el puesto, que al llegar me encuentro que una compañera había tomado el sitio de mi amiga y para completar le guardó el mío a una amiga de ella.

Obviamente nos molestamos y yo tenía deseos, por lo menos de darle a la chica ciertas miradas de esas que en este país le decimos ¨cortada de ojos¨. Sentí deseos de ser una chiquita revoltosa y tirarla de los moños. Gracias a Dios me contuve y desde ese día repito a cada rato: ¡Que difícil es comportarse como adultos!

Al día siguiente decidimos llegar mas temprano para luchar por las sillas que nos pertenecían, pues todo parece indicar que eran de nuestra propiedad, pero! Oh sorpresa!, ella nos estaba acechando llegó primero y tomó la de mi amiga, les juro por los clavos de Jesucristo que sentí deseos de abrusarme entiéndase emburujarme, como dicen en algunos campos de aquí.

Tuve que pasarme dos horas sentada al lado de ella y mi amiga tuvo que sentarse detrás, obviamente que cuando entró le pregunto que hacia ella ahí y a la salida la amenazó, dizque sonriendo con que si no quería problemas , que no volviera a sentarse en ¨su silla¨.

Como los dominicanos somos especiales varios compañeros opinaron a favor de nosotros y mi amiga hasta citó una parte de una ley que nos daba la razón, pero ¿es que siendo dos mujeres viejas nos estamos volviendo niñas locas?

La situación estaba algo tensa y fría, pero gracias a Dios, la sangre no llego al río, fumamos la pipa de la paz, se firmó un pacto de no agresión y la chica que por cierto, puede ser por su edad, hija de nosotras prometió no sentarse jamás en nuestras sillas y todo termino en abrazos y besos.

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